martes, 30 de julio de 2013

Motivaciones (4)

Encontrarse con un texto que vas a interpretar siempre es un desafío agradable. La oportunidad de "encarnar" y dotar de vida las palabras que alguien imaginó y concretó es un viaje lleno de sorpresas, anhelos y tropiezos.

 Los personajes que construyó Camus en "Los Justos" y que José A. Pérez acercó a nuestra historia reciente, son hombres y mujeres complejos, llenos de dudas y miedos, inmersos en convicciones y compromisos de los que es prácticamente imposible apearse.

 La contradicción que se genera en los personajes entre el compromiso que tienen adquirido con sus compañeros y las dudas que se les plantean en cuanto a la legitimidad de la tarea que asumen aportan tanta riqueza en posibilidades que se me presentan como un enorme y hermoso campo fértil en el que trabajar con ahínco y sin descuido para lograr una hermosa y sabrosa cosecha.

 Ahora que tanta necesidad hay de adquirir compromisos y encontrar convicciones tengo la fortuna de confrontarme con un personaje que lleva a tal extremo su compromiso que incluso ante la duda genera el coraje suficiente como para actuar en consecuencia con determinación. A veces cuando se empieza un camino hay que seguirlo, es demasiado tarde para plantearse las convicciones.

Pablo Rivero

domingo, 28 de julio de 2013

La realidad de los justos. (Javier Hernández-Simón)

La realidad de Los Justos es que tras 10 años persiguiendo este sueño... ahora ha llegado el momento de hacerlo realidad.
La realidad de Los Justos es que lo vamos a hacer en el peor momento posible debido a la crisis económica que, entre a otros muchos sectores, se está cebando con la cultura.
La realidad de Los Justos es que hemos metido en este sueño todos nuestros ahorros.
La realidad de Los justos es que sabemos que lo más realista sería no hacer Los Justos en este momento.
La realidad de Los Justos es que nos da igual, necesitamos contar esta historia, necesitamos gritar: AQUÍ ESTAMOS Y AQUÍ VAMOS A SEGUIR!!
La realidad de Los Justos es que es nuestro pequeño acto de resistencia contra la inmovilidad, el pesimismo y la realidad.

La realidad de Los justos es que os necesitamos.

Apoyamos!!

Gracias.

domingo, 21 de julio de 2013

Motivaciones (3)

Participar en este proyecto teatral responde políticamente a lo primero que me vino a la cabeza cuando tenía quince años y estaba cerca del lugar donde se produjo el atentado contra Carrero Blanco, en al calle Claudio Coello en Madrid: ¿a cuántos detendrán ahora? ¿quiénes sufrirán el terror en las comisarías? ¿quién será el nuevo presidente de este gobierno fascista? ¿acabará ésto con la dictadura franquista?

 Ser vasco y vivir temporadas largas en Madrid siempre me ha llevado a infinitas discusiones sobre ETA, el GAL, la lucha armada o el terrorismo, lo vasco, lo español, la independencia, el federalismo...
Y creo que nadie como Albert Camus plantea mejor el tema de lo que engendra la violencia política.

 Me identifico completamente con lo que en su día dijo Alfonso Sastre : La injusticia es aborrecible pero la crueldad no sabe corregirla y, antes o después, se convierte en cómplice.


Ramón Ibarra

lunes, 15 de julio de 2013

Motivaciones (2)

    Lo que me sedujo de esta versión de Los Justos  fue precisamente su texto, su reflexión y la profundidad que abarcan sus personajes. Cinco personajes forman parte de un comando, de una idea, de un objetivo común: atentar contra un alto cargo del estado español. Pero esa misma ejecución genera un conflicto de ideas y de pura raíz.

  Cómo cinco individuos que no solo creen en la misma causa si no que están dispuestos a poner su vida al servicio de ella están tan alejados en el fondo y en la forma,  cómo el paso del tiempo dentro de la lucha clandestina mella en el alma de ellos de una forma distinta, y lo mas importante, como el autor deja constancia de que la violencia entierra a la propia idea.            

 Considero justo acercar al público a esta historia. Una historia compleja, de años de recorrido y que en la gran parte de este país no se conoce bien ni ha interesado que se conozca. Lo demás todos lo sabemos, la violencia es ilegitima , pero detrás de eso hay mucho más, entre otras cosas una dictadura de 40 años y un nacionalismo vasco que con el transcurso de los años no se ha unificado.            

Alex Gadea.

miércoles, 10 de julio de 2013

Motivaciones (1)

Pertenecer a un grupo, tener unos ideales, que te reconozcan, existir, ser... El sentido a la vida el ser humano lo busca dentro de sí mismo y de los demás.

 Los Justos es una justa revisión sobre los motivos que el asesino, dentro del grupo y por unos ideales, maneja para matar, su justiificación. También su miedo, su duda, su crisis. Terrorismo, fanatismo, radicalismo. El grupo, el eslogan, el poder del supuesto valiente, el poder,puesto en entre dicho, de la palabra, de la negociación.

 En cualquier época, en cualquier espacio, ETA (Albert Camus), España, los 70. 2013, crisis de valores, búsqueda de nuevas formas para la subsistencia de la forma artística, necesidad de contar. Libertad.

 Una productora de gente de teatro sin padres ideológicos visibles, sin sometimiento de fórmulas, valientes insomnes que quieren hablar. Jugándosela. Cuentan conmigo, para crecer, para arriesgar. Por eso estamos aquí. Pertenezco a este grupo. Mayte tiene ojos y corazón y mucha, mucha tristeza...

 Lola Baldrich

jueves, 4 de julio de 2013

UN ESPEJO A LO LARGO DEL CAMINO by @ mimesacojea


 En ocasiones, los grandes ideales se arrastran por el fango en busca de métodos despreciables con que hacerse realidad. ¿Es justo asesinar en nombre de la justicia? Y si aceptamos que lo es, ¿a cuántas personas se puede matar para que el fin siga justificando los medios? ¿Quién lo decide?

 Los justos se estrenó en diciembre de 1949, en una época de Apocalipsis nuclear aplazado, con una Europa rota en pedazos intelectual y literalmente. En su obra maestra, Camus sumergía al espectador en la revolución rusa de 1905 para hablarle de terror, de quienes lo ejercen y sus justificaciones.

 ETA nació apenas una década después del estreno de la obra. Y como el sueño de los justos, emergió con vocación revolucionaria, con bellos ideales de libertad que -decían- sólo se alcanzarían a través de la acción armada.

 La presente versión de Los Justos recoge las ideas, la estructura y los personajes de Albert Camus trasladando la acción al Madrid de 1979. Con ligeras variaciones respecto a la obra original, esta versión relata el primer destello del conflicto ideológico que llevaría a la ruptura de ETA. El momento en que la paradoja ideológica que subyace en el terrorismo se revela ante los mismos que lo ejercen.

 Treinta años después de los hechos que narra la obra, el terrorismo de ETA persiste, ajeno ya a cualquier sueño revolucionario, atrapado en una espiral de violencia sin sentido ni futuro alguno.

 Nuestra sociedad tiene una deuda con su propia historia. Durante décadas, la ficción española se ha mantenido alejada del contexto social que la acogía -y financiaba-, rechazando su función cronista y reflexiva. Se ha considerado que las expresiones artísticas trivializaban los problemas de la comunidad en vez de considerarlas, como escribió Stendhal a propósito de la novela, “un espejo a lo largo del camino”.

Los Justos es una obra sobre ETA. Y es una obra contra ETA. Es una ficción sobre un hecho histórico de nuestro país y, por tanto, sobre nosotros mismos. Es una reflexión sobre porqué llevamos medio siglo conviviendo con el terrorismo y porqué, aún hoy, hay quien lo practica y justifica.

 Camus nos mostró la fina línea que separa el más bello ideal de la más aberrante acción. Recordar esa lección es parte de nuestra obligación como sociedad democrática.